vinnie escribió: ↑Martes 11 de Agosto de 2026, 8:15
Aquí ya no veo sólo un problema de normativa. Veo un problema de poder.
Si realmente el club puso encima de la mesa una solución para acotar una zona específica de animación, con condiciones propias e incluso ventajas particulares, y eso se rechazó para mantener el conflicto sobre toda Maratón Inferior, entonces cuesta no pensar que había algo más que una defensa altruista de los 4.000 abonado de MI.
Porque para RB y/o afines ,es muchísimo más rentable políticamente que el problema afecte a toda Maratón, no es lo mismo negociar como un grupo ultra de 800 o 1.000 personas perfectamente delimitado que presentarse como la voz de una grada entera. Si te acotan, también te acotan el poder. Te identifican, te singularizan, te ponen obligaciones específicas y, sobre todo, dejan de poder utilizarse miles de abonados ajenos al núcleo ultra como escudo argumental.
Y ahí está la contradicción que cada vez canta más: para reivindicar historia, identidad, animación, simbolismo y autoridad moral, RB es un colectivo singular. Para asumir controles y responsabilidades, de repente todos somos Maratón y aquí no hay diferencias entre nadie.
Cojonudo negocio.
Lo que no vale es querer ser la vanguardia cuando toca mandar y la masa anónima cuando toca responder.
Y la Federación de Peñas debería empezar a preguntarse seriamente en qué momento pasó de representar al conjunto del deportivismo a correr el riesgo de convertirse en paraguas institucional de Riazor Blues.
Porque una federación plural no puede permitir que el grupo más organizado, más ruidoso y con mayor capacidad de presión le marque permanentemente el relato. Si cada conflicto particular de RB se transforma automáticamente en “un ataque a la afición”, entonces la Federación ya no está mediando: está legitimando y amplificando una estrategia de presión.
Y el siguiente paso es bastante previsible: primero se hace rehén a Maratón, después a la Federación de Peñas y finalmente se intenta convertir cualquier discrepancia del club, de los jugadores o de otros aficionados en una traición al “deportivismo de verdad”.
Eso es exactamente lo que hay que cortar.
RB tiene una historia y un peso indiscutible en Riazor. Lo que no tiene es la propiedad moral del Deportivo, de Maratón ni de su afición.
Mi solución sigue siendo bastante sencilla: zona de animación acotada, 800-1.200 localidades, controles reforzados allí y régimen ordinario para el resto de Maratón.
Así se protege al abonado normal y se acaba también con una comodidad que parece haberse convertido en doctrina: utilizar a 4.000 personas como escudo para que nadie pueda señalar dónde empieza y dónde termina realmente el problema.
Y la Federación de Peñas haría bien en recordar algo antes de acabar fagocitada: representar a todos no consiste en ponerse de rodillas ante el que más capacidad tiene para montar ruido.
Si tú eres el paraguas institucional de las peñas, no puedes presentarte después acompañado de dos grupos concretos como si fueran embajadas soberanas. Porque entonces estás admitiendo que poseen una representación propia, unos intereses propios y un peso negociador propio.
Y si se lo reconoces tú cuando te conviene para presionar al club, resulta bastante hipócrita escandalizarse cuando el club llega exactamente a la misma conclusión y dice: perfecto, pues delimitemos ese colectivo, démosle una zona propia y unas condiciones propias como así se ha dicho que ha sucedido.
RB no quiere ser “un abonado más”. No lo es cuando firma, no lo es cuando negocia, no lo es cuando convoca, no lo es cuando decide si se anima o no y la propia Federación se ocupa de recordárnoslo colocando su nombre al lado del suyo en cada comunicado.
Curiosamente, sólo pretende convertirse en “un abonado exactamente igual que todos los demás” cuando llegan las obligaciones específicas.
A ver cómo sale la Federación de Peñas de este embrollo en el que ellos solos se han metido. Quien con niños se acuesta, meado se levanta .