Yo lo tengo claro. Es un caso parecido al que tuvimos con Óscar Cano con Rosende.
La continuidad de Soriano depende del éxito de Hidalgo. Si decide echar a Hidalgo, él va detrás.
Deben haberle leído la cartilla, pero le han dejado supongo ciertas lineas rojas que aún no se han traspasado (salir del Playoff, perder el control del vestuario, pitos dirigidos al Patrón...). Si pasa alguna de esas lineas rojas, la decisión de echar al entrenador vendrá de más arriba.
Seguramente, eso sí, ya hemos traspasado algunas lineas naranjas, pero insuficientes (pitos al entrenador, equipo jugando a la nada, la prensa empezando a no morderse tanto la lengua, la racha aquella lamentable de final de año, perder partidos importantes para el goalaverage final...)
En el caso de Rosende, no sé si le habían leído la cartilla, pero su empeño en mantener a su amigo le costó el puesto por cabezota. Así que la propiedad hizo un dos por uno.