Ciclismo

En esta vida no es todo fútbol
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Charly Gaul
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Re: Ciclismo

Mensaje por Charly Gaul » Sábado 05 de Octubre de 2019, 17:07

Cuidado con el golpe que se ha dado Hodeg en Eurometropole...

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artabrias
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Re: Ciclismo

Mensaje por artabrias » Domingo 06 de Octubre de 2019, 15:02

Ranking de los 90: Década donde echábamos de menos tiempos pretéritos y combatíamos la nostalgia con todo tipo de cócteles de drogas duras, siempre con la estupefacción de estar viendo por primera vez en nuestras vidas a un español que hacía las cosas de manera perfecta.

10. Michele Bartoli: Sansón era una auténtica máquina de picar carne en las carreras de un día. Poseedor de una arrancada en la que fulminaba al más pintado, sus mejores triunfos fueron sin duda las dos Liejas consecutivas en el 97 y 98. La primera de ellas, seguramente, la mejor clásica de la década, donde acorralado por los ONCE Jalabert y Zulle, ambos en estado de gracia, fue quien de dejarlos clavados en el repecho final de Ans.
También victorioso en Flandes y dos veces en Lombardía, además de otras clasicas como Flecha Valona, Zurich, Amstel, Milán-Turín, que le permitieron conquistar por dos veces la extinta Copa del Mundo y terminar en 1998 como número 1 del Ranking de la UCI. Todo ello con el gran handicap de un desproporcionado ego que le le granjeó no pocos enemigos como el que había sido su pupilo Paolo Bettini. El grillo jamás le perdonó la humillación a la que le sometió en el Giro 98. Bettini, huerfano de triunfos, y escapado en solitario a escasos kilometros de la meta, tuvo que renunciar a una victoria segura al 100% para esperar a Bartoli que venía acompañado por un rival para jugarse la etapa contra un tercero, etapa que por supuesto se llevó Bartoli, pero también se llevo el odio eterno del que era por aquel entonces su gregario de lujo. Esto le pasó factura en los mundiales de ruta, carrera que debió haber ganado como mínimo un par de veces, pero auténticas locomotoras como Taffi, Zanini o todo el entorno del bello Cipollini, se negaron en rotundo en dar una pedalada a favor del teórico lider de la selección azzurra.
Fue creador de la figura del uphill finisher que años después perfeccionó Alejandro Valverde, con el comparte la curiosidad de que los nombres de sus mascotas aparecieron en extrañas circunstacias en una clínica de un afamado ginecólogo reconvertido a preparador deportivo de éxito.

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9. Jan Ulrich: Si de condiciones innatas hablasemos, el hijo de Rudicio debería de liderar este Ranking sin ningún genero de dudas, pero para hablar de Ulrich ciclista, no podemos dejar de lado su perfil humano, el de ese bonachón bodoque, que llegaba a las primeras carreras de febrero con 15 kilos de más, despues de hincharse a cerveza y salchichas durante el oktoberfest. Incluso en plena epoca de dominio de Armstrong, Ulrich nos sorprendió con algún incidente/accidente con extasis de por medio, lo que le valió una pequeña suspensión debido a que era más dopaje lúdico que deportivo.
El Kaiser se dio a conocer en el Tour 96. Después del desfallecimiento de Indurain camino de Les Arcs, Bjarne Riis se destacó entre el abanico de favoritos. En todos y cada uno de los cols de esa ronda, el calvo danés estaba acompañado de un tipo pelirrojo que tiraba sin cesar y que cuando los favoritos comenzaban con sus fuegos de artificio, él continuaba ahí, sin perder tiempo. Pero es que en las etapas de transición volvia a tomar protagonismo enfilando a todo el pelotón en los kilometros finales, en beneficio del sprinter Erik Zabel. Despues de la explosión atómica ocurrida en la etapa de Pamplona, donde un grupo de cinco sacó una minutada al resto que fueron llegando a cuentagotas, y de ver que Ulrich había sido el más fuerte de los favoritos, donde Riis había sentenciado la carrera, y el propio alemán el segundo puesto, todas las voces lo nombraron sucesor del rey caido Indurain, pues Ulrich tenía unicamente 22 años. Esa sensación fue elevada al cubo después de la ultima crono, en la que se impuso, llegando a poner en duda el propio triunfo final de Riis.
Un año después, ya como máximo favorito, el teutón no decepcionó, y barrió a sus rivales en las primeras dos semanas. Para el recuerdo la crono donde mandó al segundo a 3 minutos, y gracias a que tal segundo fue Virenque que al ser doblado por Ulrich, le tomó rueda y así llegó a la meta. En las últimas etapas, el propio Virenque y Pantani, intentaron en vano atacarle, pero a pesar de llevarse el amarillo con diferencias siderales, esos días se pudo ver que Ulrich era tan portentoso en lo físico como zoquete en lo táctico.
Terminado el Tour, Jan decidió emular a Diego Tristán y se fue de fiesta durante seis meses, hasta que aparecio en la primavera del 98 con un aspecto bochornoso. Se dedicó a adelgazar antes del Tour, y finalmente pudo llegar en una buena condición. Pero mientras Ulrich adelgazaba, Pantani afinaba su preparación de forma supersónica y en un Tour marcado por los escandalos de dopaje, el Pirata salió ganador con una serie de ataques memorables, entre los que destaca sobremanera la inolvidable jornada del Galibier, donde entre la lluvia, Pantani sacó nueve minutos a Ulrich gracias a las formidables prestaciones do noso Marcos Serrano.
A partir de ahi, comilonas alternados con regímenes espartanos, mas dignos de Robert de Niro que de un ciclista profesional, y una dosis de mala suerte, comenzaron un implacable declive en los años en principio destinados a su hegemónico dominio. Aun tuvo tiempo el bueno de Jan, a ganar una Vuelta, un oro olimpico, varios Campeonatos del Mundo CRI, y derrota tras derrota ante un Armstrong, con mucho menos talento pero con muchisima más profesionalidad hasta para doparse.
Hoy en día y tras varios fracasos en lo personal, Jan Ulrich, el Kaiser que iba a destrozar todos los registros de este deporte, lucha por recuperar su salud mental.

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8. Johan Museeuw: El León de Flandes, picapedrero de la década y auténtico mito en su pais. Tuvo la mala suerte de coincidir en el tiempo con unos vueltomanos muy mediáticos, ya que años después, su pupilo Tom Boonen, alcanzo mayor celebridad con unas prestaciones no superiores.
El sprinter que fue uno de los dos únicos acompañantes que escoltaron a Greg Lemond hasta Paris en 1989, fue mutando a fondista, sin perder esa punta de velocidad lo que se traduce en un palmarés que incluye: Mundial de Ruta, 3 Flandes (y record de podios), 3 Roubaix (y record de podios), 2 Het Volk, 2 Harelbeke, 2 Kuurne, 3 Brabanzonas, Amstel, 2 Zurich, Paris-Tours y 2 Copas del Mundo.
El bueno de Johan no lo tuvo fácil a pesar de sus grandisimas condiciones. En 1998, siendo favorito junto al fallecido Franco Ballerini para reinar en Roubaix (su primera victoria fue aquel triplete polémico en que el Squizi, patrón de Mapei, llamó desde su casa, obligando que la victoria fuese para Museeuw, ante las quejas notorias de sus dos acompañantes Taffi y Bortolami) se metio un terrible trompazo en el bosque de Aremberg. Su rodilla quedo con el hueso en carne viva, y se infecto con una cagada de caballo que había en el suelo. Los médicos tardaron en ver el foco de la infección y parecía que la única solución era amputar, pero sucedió el milagro y los antibióticos comenzaron a hacer efecto cuando los cirujanos ya tenían el serrucho en las manos. Dos años después, el León entraba ganador en el velodromo de Roubaix, señalandose la pierna, dejando una imagen icónica.
Pero después de ese cuento de Disney, la historia se volvía a repetir, y el Flamenco se metía un terrible trompazo en moto llegando la noticia de que su vida pendía de un hilo, permaneciendo en coma durante varios días. Museeuw, volvía a demostrar que tenía más vidas que un gato, volviendo a recuperarse para entrar de nuevo ganador en el velodromo en el año 2002.

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7. Claudio Chiappucci: Si de carisma fuese este Ranking "Il Diabolo" se saldría de la clasificación. Autor de la mayor gesta de la década, camino de Sestrieres, si el ciclismo actual contase con tres hombres con la mitad del coraje, la valentía y el amor propio que caracterizaban al de Uboldo, el ciclismo tendría audiencias millonarias y sus protagonistas recobrarían la categoría de héroes que ostentanban en su día.
La historia de Claudio cambió camino de Futuroscope, una ciudad temática sobre el futuro situada a las afueras de Poitiers, que pago auténticas millonadas a la organización del Tour por organizar varias etapas en aquellos años. En 1990, la carrera partió de allí, y en el sector matinal del segundo día, previo a la crono por equipos, cuatro ciclistas llegaban con 10 minutos dobre el pelotón. Frank Maasen, ganador de la etapa, no tenía mayor peligro, pero los otros tres, eran nada más y nada menos que: Steve Bauer (4º en la general final dos años antes), Ronan Pensec (principal ayuda del favorito Lemond en la montaña) y Claudio Chiappucci que venía de ganar la montaña en el Giro. Mientras Bauer y Pensec se desinflaron como azucarillos debido a la presión, el italiano se creció, sobre todo desde el momento en que se viste de amarillo en la cronoescalada de Villard de Lans. Lemond, Delgado y compañia ven que estamos ante un sujeto con un par de pelotas, y comienzan a meter presión, y no es hasta una emboscada en el macizo central, camino de ST, Ettiene, donde con la ayuda de un despistado Indurain, Lemond le mete un bocado de cuatro minutos. Así llegamos a la última etapa de montaña con final en Luz Ardiden. Antes en el Tourmalet, y con casi 3 minutos de ventaja en la general, Chiappa ataca de amarillo y se larga por delante. No es absorvido hasta el col final, pero allí y ante la estupefacción general se pone a tirar como un poseso y elimina a Breukink y Delgado. Finalmente, Lemond pega su hachazo con Indurain a rueda, y arriba se reparten etapa y general. Al día siguiente, lejos de rendirse con un sabroso segundo puesto, el Diablo aprovecha un pinchazo de Lemond para atacar, lo que generó una agria polémica...
Ese invierno, Claudio muta. Afirma que sus prestaciones en el Tour le han hecho ver todo su potencial. También es cierto que su subida de escalafón le abre la puerta a otras preparaciones, y a detectar su intolerancia a la lactosa que tanto le lastraba. 1991 nos trae un Chiappucci épico, llevandose la Milan San Remo y la Vuelta a Pais Vasco con ataques desde Cuenca. En el Giro es segundo detrás de un mutante llamado Chioccoli, y en el Tour destapa el tarro de las esencias camino de Val Louron de la mano de Indurain. Para el Navarro fue el inicio de un dominio tiránico durante un lustro. Para nuestro héroe, la etapa, la montaña, un nuevo podio, el gustazo de destrozar la dinastía Lemond, pero sobre todo la simpatía y admiración general.
Pero como diría Caneda, todo eso fue patata miuda ante el regalo que el varesino nos tenía preparado para el 92. Unos días antes de que Antonio Rebollo, encendiera el pebetero olímpico de un flechazo inolvidable, el Tour llegaba sentenciado a Sestrieres. Era un Tour peculiar. La carrera partía de Donosti, y por tanto llegaba a los pirineos el segundo día. Para que eso no condicionase la carrera, solo se subió el Marie Blanque, y no paso nada más que Indu, Chiapa, Bugno y Mottet demostraron que estaban a otro nivel. De montaña solo quedaría la clasica etapa de Alpedhuez, precedida de Galibier y Croix de Fer, y el maraton de puertos antes de Sestrieres. Por contra miles de kilometros contra el crono.
Así pues, Miguelon, sentenció la carrera en la primera crono, enviando a todos a una porrada de minutos y doblando a rivales como si fuese en avión y el resto en triciclo.
Cuando TVE conectó a las 11:45 el día de Sestrieres ver al Chiapa ya escapado con sus buenos minutos, fue un soplo de aire fresco ante el dominio aburrido del Navarro. El posterior desenlace fue épico. Un frustrado Bugno ataca por detrás ante el enfado de los tiffosi que veían peligrar la hazaña del Diablo. Bugno se hunde. Indurain reacciona y empieza a recortar acompañado Franco Vona, un secundario de lujo que se colo en algunas de las mejores fiestas de esos años, LA diferencia se diluía y los kilometros pasaban lentos. Media Italia estaba ese día en Sestrieres, y era imposible ver a los ciclistas. Cuando parecia que la neutralización de iba a producir en el último kilometro, las cámaras fijas mostraban a Chiappucci con ventaja suficiente ante el delirio general. El italiano no pudo evitar derramar lagrimas a troche y moche en la llegada, mientras Indurain desfallecía victima de Monseur Masso. La victoria, apoteósica fue aclamada por todos como la mas brillante gesta del ciclismo moderno (Salvo por Luis Ocaña, que en el programa del Butanito, seguía valorando su escapada camino de Orcieres-Merlette por encima de todas) y convirtió a Chiapucci en una leyenda viva, todavía admirada hoy en día. El de Uboldo acabo su carrera con seis podios en grandes vueltas pero sin poder triunfar en ninguna. A pesar de que Rominger o Ugrumov, pusieron en más aprietos a Indurain que él, el imaginario colectivo recuerda a Claudio como su gran rival, y aun hoy cuando se deja caer por cualquier rincon del pais de Roped, es aclamado como un ídolo.

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6. Gianni Bugno: Sin lugar a dudas el tipo con más clase que se ha visto encima de una bicicleta. Era un tipo completísimo. Excepcional croner, con una muy buena punta de velocidad que le permitía vencer en grupos de unos 50 hombres. Se defendía muy bien en las altas cumbres y era un buen fondista. Le fallaba eso si su frágil moral, que jamás pudo superar esa presión de competir con Indurain por el cetro del ciclismo mundial.
Su historia comienza en 1990. Antes de esa fecha el italiano nacido en Suiza, era un buen llegador, bastante apto para carreras de un día y con algun triunfo parcial en su palmarés. Pero ese invierno el Doctor Conconi le hizo una preparación exhaustiva y Bugno vistiendo la icónica maglia del Chateu daux tuvo una performance espectacular. Se lleva la Clasicisima como los campeones, atacando en la Cipressa y rodando en solitario hasta la meta. LLega al giro donde se viste de rosa en la crono del primer día. Luis Ocaña no podía ocultar su estupefacción ante su magnífico rodar, y esto no es más que comienzo. Bugno conserva el liderato desde el primer hasta el último día. Pero la cosa no acaba ahí, llega al Tour, donde es sexto y se lleva dos etapas, incluida Alpe dhuez, y para terminar es bronce en el mundial.
En ese momento la opinión ciclista habla de una transición de la vieja generación del 60, la de Lemond y delgado, hacia la del 64, que es liderada por Indurain y Bugno. 1991, tendría que ser el año de su explosión.
Julio de 1991, cima del Tourmalet, el capo Lemond acaba de ceder terreno unos kilometros antes. Indurain se lanza en el descenso y al llegar abajo el grupeto de favoritos duda. Chiappucci se lanza e Indurain espera, Bugno se queda atrás y a pesar de que es el que mas rápido sube el último puerto, deja pasar su oportunidad. En el resto de la carrera el Navarro no le deja ni un segundo y lo remacha en la crono final. Semanas después Bugno se venga en el Mundial, carrera siempre muy apreciada entre los tifossi, y convierte al invierno del 92 en un debate eterno; Bugno vs Indurain.
Ese invierno, el italiano decide renunciar al Giro ante el estupor de todo el pais, Giro que gana Indurain dejando los triunfos parciales para los ciclistas locales. Mientras Chioccoli, Giovanetti o Lelli, admiran las maneras del Navarro, la presión aumenta para Gianni. Llega el Tour, y el zambombazo extraterrestre que Indu mete en Luxemburgo, hunde a Bugno en los infiernos. Al dia siguiente de la hazaña de Chiappucci en Sestrieres, Gianni lo intenta en el Galibier, con la Croix de Fer y Alpedhuez por delante. En la cima del coloso, uno de sus mejores amigos que había ido expresamente a animarle, le da el clásico empujoncito al sillín, desequilibradolo y provocando su caída. Desanimado, se deja atrapar y se dedica a defender su tercer puesto final.
A partir de ahi el de Monza, nos deleitó con muy buenos triunfos, como su segundo Mundial o su victoria en Flandes ante los grandes picapedreros, pero su moral, ya rota, se derrumbó para siempre mientras se hundia en la Marmolada, al año siguiente.
En el epitafio de su carrera, tuvo tiempo de llevarse dos etapas de mucho mérito en la Vuelta a España. La primera de ellas en 1996, coincidió días después de la convulsa retirada de Indurain. Ambos ya no eran rivales, pero conservaban una buena amistad de la época gloriosa del italiano, y este, un caballero del deporte le dedicó la victoria al de Villaba, mandandole un sincero abrazo a esa máquina que tantas veces le había triturado pero que ahora sufría el dolor de la derrota por primera vez en muchos años.

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5. Alex Zulle: El ciclista suizo es seguramente el que mayor mérito tiene de este ranking. Cuando en 1993, Alex de la Iglesia, estrenaba acción mutante, pelicula que narraba las aventuras de una panda de lisiados, cojos, sordos, ciegos, siameses,.. Otro Alex, Zulle, ponía patas parriba la Vuelta a España, atesorando todas y cada una de esas taras en una sola persona. Sus gafas de pasta que apenas podían aguntar esos culos de botella para corregir el astigmatismo, y que agudizaban su ya poca destreza manejando la bici, sobre todo cuando se empañaban con la lluvia; Su español, seguramente el peor que uno ha tenido la fortuna de poder escuchar; su eterna simpatía con la que respondía a cada uno de los incesantes avateres que le iban sucediendo durante su carrera deportiva, hicieron que el bueno de Zulle se ganase un hueco en los corazones de todo el mundo.
Antes del cambio de calendario, la Volta a Catalunya era la gran cita ciclista post mundial. En 1991, con el mundo asombrado por las performance de Indurain y Bugno, Manolo Saiz, director del grupo deportivo ONCE, y personaje ultra protagonista de la década con episodios de autenticos brotes psicoticos en carrera, sorprendía a todos con la contratación de un prometedor suizo que venía de ganar el GP Guillermo Tell haciendolo debutar ipso facto en la ronda catalana. El grueso director, aformaba tener un futuro ganador de Tour de Francia, y no tardó el gafotas en dejar en buen lugar a su director, en su primera temporada se llevó las generales de Semana Catalana, Asturias, Burgos, además de vestir el amarillo durante un día en la gran ronda gala.
Pero fue en 1993 donde Zulle pegó su primer gran golpe en la mesa. Ante su compatriota, el crecidísimo Tony Rominger, Zulle barre en las cronos de la Vuelta y aguanta como un jabato en la montaña. En las mismas calles de la ciudad que vibraba con la primera temporada de Bebeto y Mauro Silva, fue quien de meter un paquete de 30 segundos al segundo, en apenas 6 kilometros de prólogo. En Navacerrada nueva demostración. Un pletórico Tony Rominger tiene que dar lo mejor de si en los etapas de Cerler y la Demanda para ponerse lider. En los Lagos Zulle aguanta, y Rominger sabe que la ultimo crono, una autentica encerrona diseñada por Blanco Villar por las pistas de Rois, todo puede cambiar. Ante esas estamos cuando la carrera llega al Naranco, previo paso por la Cobertoria, el padrun, y todos esos puertos de primera, segunda y tercera entre Oviedo y Pola de Lena. Aquel día, los asturcones eran conscientes que Rominger necesitaria todo su apoyo para que su equipo, patrocinado por la Central Lechera Asturiana se llevase el gato al agua. El ambiente era dantesco, lluvía, niebla, frío, litros de sidra bebidos a mansalva por los lugareños que increpaban y escupían al bueno de Zulle, mientras Manolo Saiz, les devolvía los improperios con tres cuartas partes de su cuerpo fuera del coche. La carrera se decidió en la bajada de la cobertoria. Zulle, en una trazada magistral, se va al suelo. Con sus gafas toralmente empañadas y su bicicleta encima de un horreo, al llegar abajo, Rominger acompañado por su coequipier Gaston, iba dos minutos por delante. Gastón se había roto la cara en la memorable etapa de Sestrieres del Tour anterior, y apenas podía seguir a Rominger. Por detrás, el treno de la Once deja a Zulle a 40 segundos a pie del Naranco, y en un duelo memorable, Rominger aventajaba finalmente en 44 segundos a su compatriota. Al llegar a meta en unas historicas declaraciones dejó la siguiente sentencia "culo suelo, duele. Bici flores". En la etapa final de Santiago, Zulle llegó a ponerle en muchos aprietos, por lo que ese ciclogénico día, fue la clave de la carrera.
En 1995, el suizo que ya tenía en su buchaca carreras tan prestigiosas como la Paris Niza o la Vuelta al Pais Vasco, llega al Tour de Francia pletórico. Sin embargo, mientras camino de Lieja y en la crono del día siguiente, Indurain deja su quinto Tour zanjado, Alex se hunde a mas de cinco minutos. Al día siguiente, camino de la Plagne su cabeza es un mar de dudas, abandonar o seguir?? Finalmente en la mayor gesta de su carrera, decide iniciar la marcha y atacar de inicio, al entender que una orden de atacar que desde el coche daban a un compañero, se dirigía a él. A pie del último puerto ya había recuperado toda la desventaja de los días anteriores, y tuvo que salir a relucir el mejor Indurain de su carrera, capaz de destrozar al gran Pantani, para salvar los muebles. Zulle mostró total solidez y terminó segundo en la Grande Boucle, puesto que repetiría en 1999, detrás de un Armstrong que solo pudo distanciarlo como no, en una caída del helvético en el paso de Gois, un tramo de carretera al sur de la Bretaña francesa, cerca de Nantes, que queda inundada en marea alta. Las gafas de nuestro héroe acabaron encima de los lomos de algún Sargo del lugar.
La trayectoria de Zulle, también tuvo dos triunfos en la Vuelta a España de manera consecutiva, en 1996 y 1997. Como no, la primera de ella con polémica. Cuando La Once tenía la carrera más que sentenciada, con Jalabert segundo en histórico doblete, un episodio de lo más sombrío ocurrido en un hotel de Zaragoza casí da al traste con la victoria de Alex. Unos hablaron de intoxicación alimentaria, quizas de un arroz con leche, pues era un postre que Zulle aborrecía, y fue este el único del equipo no implicado. Otras voces hablan de prácticas oscuras, pero en todo caso nada probado. Sus compañeros uno tras otro, tenían que pararse de la bicicleta para irse por la pata abajo. Jalabert perdio más de media hora y el lider quedó completamente aislado, mientras Dufaux pasó al ataque. En ese momento, un habitual incendiario Manolo Saiz, sacó sus artes negociadoras y consiguió que terceros ciclistas que nada se jugaban le salvaran la situación, ante los improperios de todo tipo que el ya fallecido comentarista de TVE Pedro Gonzalez, empezó a lanzar en antena.
A final del 97 Zulle aceptó una oferta de mil millones de pesetas (6 millones de euros) por correr tres años en el Festina. Allí estuvo a punto de ganar un Giro, hasta que se le apareció un majestuoso Marco Pantani que le hizo volar por los aires en mil pedazos con la inestimable ayuda de unos fabulosos Pavel Tonkov y Giuseppe Guerini. Cuando Zulle se disponía a cumplir venganza en el Tour, uno de los masjistas de su equipo, fue detenido con un arsenal de sustancias, que haría parecer las lanchas de Sito Miñanco, la cesta de caperucita roja. Zulle cumplio un año de sanción y volvió un año después con un llamtivo fichaje por Banesto con el que llegó a ser segundo del Tour antes de languidecer poco a poco.

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4. Laurent Jalabert: Jaja fue libra por libra el mejor ciclista de la decada. Sprinter en sus inicios, siempre mantuvo una envidiable punta de volicidad. Era el mejor del mundo en repechos cortos. Venció en altas cumbres como los Lagos, en las más prestigiosas clásicas y acabo siendo campeón del mundo contrarreloj. Acabó durante cuatro años como numero 1 del Ranking UCI y con su visión romántica del ciclismo, y la ambición que a lo largo de toda la temporada mostraba el equipo de la ONCE dejo algunos de los momentos más memorables de la década.
Hasta 1994, Jalabert era un buen ciclista. Tenía buena velocidad pero le faltaba punch para disputarle los sprints a Cipollini o a Abdoujaparov. Siempre se llevaba alguna victoria y algunas posiciones de mérito, aunque en general era visto como un looser, sobre todo despues del mundial de ruta del 92, donde fue segundo tras un Bugno cuando en teoría era el más rápido del grupo de los mejores.
En 1994 da un salto de calidad y en la última Vuelta a España celebrada en primavera se lleva nada más y nada menos que siete etapas. Pero el día que realmente hace un clic cerebral es cuando camino de los lagos, se mete en una escapada y aguanta ante escaladores serie b como Roberto Torres y logra la que hasta ese momento era el mejor triunfo de su carrera. Crecido de moral llega al Tour, pero ese perenne gafe de los ciegos en la grande boucle vuelve a salir a escena y en una llegada masiva, un gendarme no tiene mejor idea que sacar su cabeza de chorlito fuera para sacar una foto, tirando y jodiendo la carrera deportiva del torpedo Nielissen, que a su vez se lleva por delante al de Mazamet destrozándole la dentadura y mandandole unas buenas semanas al hospital.
En 1995 el galo muta y se convierte en el mayor killer del pelotón. Se lleva Paris Niza, Criterium Internacional, Milan San Remo dejando al gran Maurizio Fondriest con un histórico gesto de impotencia al entrar en meta; En la Flecha Valona que desde hace lustros se decide al sprint en subida en Huy, Jalabert ataca a un mundo de meta y se pega una exhibición memorable. Gana también Volta a Catalunya y en la Vuelta a España da una serie de exhibiciones no vistas desde la época del Canibal. Para la historia la etapa de Avila donde se va en solitario y saca 5 minutos al resto de favoritos. Tal es su superioridad que en Sierra Nevada, salta del grupo y a 50 metros de la meta pilla a un aleman que ni en su casa conocen escapado durante 200 km, y Jaja frena dejandole en bandeja la victoria. El pobre hombre no sabía como agradecerselo mientras que el bueno de Jaja se lamentaba por su torpeza de no ser mas habil para que no se notase tanto que le había dejado ganar.
Semanas antes, con el Tour de Francia sentenciado a favor de Miguelon, el día de la patria francesa, Jalabert protagonizo una exhibición absolutamente estelar. A 150 km de meta salta del pelotón junto a sus compañeros Mauri y Neil Stephens (el autraliano de Oiartzun). Jalabert estaba a mas de 10 minutos en la general, pero durante muchos kilometros fue lider virtual. El banesto de Indurain tuvo que recurrir a alianzas externas para salvar el pellejo. En la subida final, un muro de 4 km al aerodromo de Mende, Indu tuvo que destapar el tarro de las esencias, dejando a Zulle y poniendo la comida en la garganta a Pantani, para minimizar perdidas. Jalabert entró vencedor en loor de multitudes para terminar cuarto en la general final. Desde aquel día el col de Mende, recibe el nombre de cima Laurent Jalabert.
1996 repite Paris Niza, Midi Libre y la de aquella prestigiosa Clasica de los alpes. Llega al Tour como principal adversario de indurain, pero es despachado de un plumazo de EPO por las hordas del Telekom. En la Vuelta se cobra su venganza haciendo un doblete junto a su compañero Zulle, hasta que se convierte en la principal victima de los sucesos paranormales de Zaragoza, perdiendo hasta el apellido en la Sierra de Madrid.
En los años siguientes vuelve a ganar en Paris Niza y Flecha Valona, gana Lombardia, gana en Pais Vasco, en Burgos, dos veces la clasika donostiarra, siempre manteniendo la dignidad muy alta, y luchando a favor de sus compañeros ante los desmanes de la UCI.
Poseedor de un castellano académico, eran inolvidables esas conversaciones con el añorado Pedro Gonzalez, que lo adoraba más que nadie, en donde podía soltar frases tan memorables como "tengo las patas bien jodidas". Se retiró bajo la admiración general, y lejos de vivir una placida jubilación se dedica al Triatlon donde tiene meritorios resultados todavía hoy con 50 años.

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3. Tony Rominger: La Vuelta a España del 90 fue una de las mas pobres que se recuerdan. Por un lado veníamos del apoteósico duelo final del 89 entre Perico y Fabio Parra, y por otro lado la participación foranea era mas bien pobre. En el debate pre carrera organizado por el butano, los directores apostaban unánimemente por ciclistas patrios, salvo Juan Fernández, frontman del Clas, que añadia la excepción del suizo Rominger. Aunque como suele ser habitual en estos cónclaves, todos erraron hasta el fondo con la victoria de Giovanetti y el abandono de Rominger, el director asturiano no cejó en su empeño hasta contratarlo.
Rominger ya era un tío con cierto pedigree. Había ganado en Tirreno o en Lombardía, con una exhibición bestial durante 140 km en solitario y era el vigente ganador de la Paris Niza. Era considerado un especialista en vueltas de una semana, como habían sido Kelly o Gorospe. Pero al llegar a Asturies, les fabes que daban en estos lares le hicieron volar.
Su historia cambió en la Vuelta mas mediática de la historia, la de 1992. Con las pesetas que Don Manuel puso para promocionar a Pelegrin, la organización echo el resto. Llevó la carrera al Tourmalet y a los Lagos. Los equipos patrios trajeron sus mejores galas, salvo Indurain alérgico al mes de abril. Tras un comienzo accidentado en el que está a punto de abandonar, Rominger se cuela como invitado en el duelo a muerte entre el amado Perico y el odiado Jesusito Montoya. Aprovechando su vigilangia les recorta casi toda su desventaja entre la niebla de Luz Ardiden. En los Lagos es capaz de reponerse del ritmo axfisiante de su a priori gregario, Fabio Rodríguez besolindo, quizas el tipo más feo del planeta. La tensión es bestial y llegando a Avila, en plenas murallas, Rominger se adelanta unos segundos y recibe un botellazo. Los comisarios mantienen los tiempos, pero Tony está decidido a abandonar. Solo Briggite, su mujer, exciclista y a la que veneraba hasta el punto de negarle los besos a las azafatas, logra convencerlo. La crono final se convierte en una timba descarnada, pero solo Juan Fernández era consciente de la mutación pirotecnica de su chico, que borro del mapa a todos.
Y aun pudo ser mas glorioso su año, pues fue el mas fuerte de un mundial en que finalizó cuarto. Lleno de ira y sed de venganza se presenta en Lombardía. Mientras sus rivales aun estaban en el control de firmas, Rominger, Chiappucci y Bortolami se van por delante. El suizo, inmesericorde, los deja clavados, y aunque el diablo pudo mantener dignamente el tipo, Bortolami llega a 3 minutos. El resto aun vienen de camino.
En el 93, repite triunfo en Pais Vasco y en una Vuelta agónica frente a Alex Zulle. El penúltimo día llega a Ferrol con mala cara y después de una noche de vómitos, logra aguantar milagrosamente el amarillo en la crono final. Llega a Francia donde le espera un imperial Miguelon. El Navarro deja sentenciada la carrera en la primera crono. El Clas es victima del infortunio y llega con dos abandonos a la cronometrada por equipos. En la individual aun encima, el helvético sale con granizo, mientras que los primeros gozan de buen tiempo. Pero al llegar la montaña Rominger e Indurain destrozan al resto. El ultimo col que se sube es el Tourmalet, y Tony se va con Jaskula. El navarro sufre por detrás y solo un magistral Gorospe le pone un ritmo ideal para evitar el naufragio. Por la cima la ventaja es de un minuto y Rominger se lanza a por todas. Consumado especialista en los descensos, pone la bici a 100. Cuando la camara le enfoca, de repente se ve aparecer un obus con el maiott amarillo. Al llegar a meta un lacónico Indurain comenta "me la tuve que jugar en alguna curvilla". Sin embargo, en la última contrarreloj Rominger da la sorpresa y se lleva la etapa, el segundo puesto de la general y la montaña. El duelo estaba servido para el 94.
1994, Rominger arrasa en la vuelta. Gana seis etapas y deja al resto a galaxias de distancia. Cuando en la entrevista del último día, suelta que ahora mismo esta al nivel de Indurain o mas, Pedro Gonzalez y el orgullo patrio hacen glub. Indu acaba de ser batido en el Giro por los jovenzuelos Berzin y Pantani. Pero en Francia, en la primera subida de la carrera, el inédito Hautacam, Indurain acaba de un supino bofetón con las ilusiones de Rominger, que pierde varios minutos y aturdido, abandona al dia siguiente.
Aunque llegó a recuperarse de ese mazazo, ganado un Giro con autoridad, siendo protagonista del Tour 96 y batiendo dos veces el record de la hora (reto que se puso muy de moda en esos años y por el que tanto él como Induráin renunciaron a algún mundial) el gran Rominger que metía miedo en 1993 y 1994 no se volvió a ver.
Se retiró en 1997 de mala forma, con la clavícula rota en su última intentona de salir amarillo en París. Pero lo hizo con el unanime reconocimiento de sus compañeros que lo veian como un líder absoluto y ambicioso pero muy humano. En Asturias llegó a levantar las mismas pasiones que Fernando Alonso unos años después y sigue gozando del rango de leyenda.

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2. Marco Pantani: Atraídos por el negocio que se movía en el ciclismo a principios de los 90, primero las televisiones autonómicas y luego las privadas, se interesaron en los derechos de alguna carrera, especialmente en el caso del Giro de Italia. En 1992, con motivo de la presencia del vigente ganador del tour, Miguel Indurain, tele 5 pone toda la carne encima de la mesa. Sus retransmisiones se estudian hoy en dia en las facultades de periodismo. Con JJ Santos al comando, Kike Supermix de animador, González Linares o Miguel Moreno de invitados, la obra maestra del anuncio del compresor y por encima de todos los dos enviados especiales, Jaime ugarte como narrador y Oswaldo Menéndez en los apuntes más técnicos. Ugarte había saltado a la fama en el pressing catch, donde alternaba el boxeo de Mike Tyson con la lucha libre del Último guerrero. Menéndez era el especialista de El País en ciclismo, y aunque de aquella siempre decíamos que no tenía puta idea, lo cierto es que cuando el sábado 4 de junio de 1994, camino de Merano, un tipo calvo del Carrera saltó del pelotón, Oswaldo alertó a la audiencia "ojo, que en Italia hablan de este hombre como el nuevo Tarangu". De inmediato y ante las impiadosas descalificaciones que recibió de sus contertulios, el periodista tuvo que pedir disculpas por mancillar el nombre del legendario escalador asturiano. 26 horas después, Marco Pantani, el elefantino, se había convertido en la principal estrella del ciclismo mundial, en la irrupción más supersónica de toda la historia del deporte.
El de Cesenatico salió ganador ese día en Merano y ascendió al top ten de la general, pero era visto como un buen escudero de un diablo Chiappucci, al que la irrupción de los ultra bomberados del Gewiss, había dejado en un segundo plano. El equipo italiano dirigido por Emmanuele Bombini tenía en sus filas a los mayores exponentes de la Epo golden age, Riis, Ugrumov, Argentin, Bobrik, Furlan, Fratini… Ese 1994 habían arrasado en el calendario ante la estupefacción general, con tripletes a mansalva y unas exhibiciones pirotécnicas en las ardenas que dejaron al resto del personal boquiabierto. Pero por encima de todos, el corredor revelación era un Eugeni Berzin que además de ganar la decana, dominaba el Giro con mano de hierro a falta de una semana. Con los de la Gewiss puestos como en un after de Gandia, con Indu enrabietado y con un auténtico pirado como De las Cuevas en su mejor momento, se llega al teatro de los sueños: Stelvio + Mortirolo + Valico de santa Cristina. Al llegar al segundo de ellos, en la primera rampa, Pantani pega un acelerón salvaje y el resto es historia. Aprica se convierte en un reguero de cadáveres al paso de Atila.
En la general, sus deficiencias contra el crono le relegan al segundo puesto final a pesar de un coitus interruptus camino de les deux Alpes debido al viento en contra y a un galáctico Moreno Argentin que salvó el culo a su protegido Berzin.
Llegados al Tour, sus pésimas cronos mas sus habituales caganchos en la primera jornada de montaña le vuelven a lastrar, aunque los alpes confirman que desde Gaul no se ha visto un exterminador semejante en las cumbres y remonta hasta alcanzar el podio.
Al año siguiente sufre un accidente preparando el Giro, carrera de la que tiene que ausentarse llegando muy muy justo al Tour. Allí inaugura su casillero de victorias de etapa con una ascensión a Alpedhuez donde Marco parecía Marc Marquez adelantando a repartidores del Cambalache. El pobre Ronan Pensec decidió que era mejor dedicarse a otra cosa al ser fulminado por Pantani. Aun tuvo tiempo de llevarse otra etapa y de ser el principal rival de los españoles en el histórico mundial de Colombia donde el italiano es bronce.
Con 5 años de dominio total de Indurain, parece que la kriptonita del navarro será este calvo orejudo, que ya había desatado pasiones en los círculos amateurs italianos con una histórica rivalidad con Gibo Simoni y Vladimir Belli. Ahora todo el planeta vibraba con él...pero una aciaga tarde en la Milán Turín un todoterreno invade la carretera donde se celebraba la competición y tres ciclistas no pueden evitar el choque. Uno es Pantani. Se teme lo peor aunque finalmente todo queda en una rotura de fémur que aleja al elefantino durante casi un año de la competición y casi dos de la élite.
El 97 le sirvió para comprobar que Ulrich era un zoquete perfectamente batible por él, ganando dos etapas, en Alpedhuez y Morzine, que le sirvieron para volver ocupar plaza en el podio.
En el 98 Pantani vuelve por sus fueros y en el Giro es el principal rival de Tonkov y Zulle hasta que en la última semana, inspirado por su coequipier Roberto Conti, entra en trance en la marmolada y destroza al pelotón junto a Guerini, poniéndose de rosa por primera vez en su carrera. La ventaja sobre Tonkov no es suficiente habida cuenta de la última crono, asi que el del Mercatone y el del Mapei protagonizan la salvaje e inolvidable subida a Plan de Montecampione, con el resto a un mundo. La agonía del ruso era total. Con toda Italia volcada, Pantani aceleraba más y más, hasta que a dos kilómetros, catacrock, se abre hueco y el italiano sentencia el Giro. Ante un país en delirio, Marco supera a Tonkov en la crono en una bomberada absoluta del Mercatone Uno, con mitad del equipo en el top 10.
En el Tour, el no va a más. Con un morrocotudo escándalo de dopaje general, plantes, traiciones, registros y detenciones, una santa alianza de pirados con el Chaba, Luc Leblanc, Roberto Heras, Marcos Serrano y el ahora rebautizado como Pirata, hacen saltar todo por los aires y convierten a Ulrich en auténtica fosfatina. En unos días auténticamente delirantes, Pantani decide ponerse pañoleta o no, según vaya a liarla en carrera. "Hoy el pirata lleva look de ataque", anunciaban las radios, y los espectadores nunca quedaban decepcionados. Cuando una pandilla de chavales quinceañeros, ahora bien entrados en los treinta y lectores de este foro, llegan a la playa de cariño ataviados con pañoletas demarrándose sin cesar al grito de "ataque de Pantani!!!", el que esto escribe se dio cuenta de que estábamos ante un fenómeno único.

Ante el caos en que se convierte ese Tour debido al escándalo Festina, el pirata anuncia que en el 99 correrá Giro y Vuelta. En la corsa rosa exhibición tras exhibición, con momentos irrepetibles como la subida a Oropa, donde Pantani pincha a pie de puerto, una cámara se queda con él viendo como remonta uno por uno a todos sus rivales hasta que alcanza a la cabeza de carrera, un Jalabert atónito. Ángel González Ucelay, narrador que el butanito incorporó para las dos ruedas después de su ruptura con Javier Ares, definió aquello como "el quinto día, dios creó a las montañas, y viendo que eran muy empinadas creo a Marco Pantani". Al comenzar la penúltima etapa, en Madonna de Campliglio, con la carrera sentenciada a su favor, el pirata fue excluido por su tasa de hematocrito. Llegaría a vencer alguna etapa en el tour, entrando con un Armstrong al que los grandes poderes habían aupado a su trono. Pantani nunca pudo superarlo y su espiral de autodestrucción terminó un día de San Valentín en un triste hotelucho de Rimini. El recuerdo de sus gestas jamás podrá ser olvidado.

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1. Miguel Indurain: Tour de 1990, etapa de Alpedhuez, con la Madeleine y el Glandon como preliminares. En el descenso del segundo puerto (coincide casi en su totalidad con la Croix de fer) hay un pequeño puerto en el que demarra Perico Delgado. A su lado saltan Lemond y Bugno. En cabeza de carrera, un Indurain escapado desde el principio de la jornada junto al ya desaparecido Thierry Claveyrolat, se deja caer esperandoles, y en 20 kilometros de llano sube hasta los dos minutos, la ventaja del grupeto de su lider respecto al resto de favoritos. Con los deberes cumplidos, se deja caer y pierde mas de 10 minutos en meta. En el resto de las fiestas de toda la ronda, el gigante navarro fue el chico más apuesto de cada baile y son muchos los que piensan que de haber apostado por él, el Tour 90 hubiese sido suyo. Benito Urraburu, director de Ciclismo a Fondo por aquel entonces, escribió que Indurain sería el ciclista de la decada de los 90. Un año despues, tras fracasar en su asalto a la Vuelta, delante del a priori flojito Melcior Mauri, el que esto escribe sentenció, "Indurain jamás ganará una gran ronda por etapas".

Después de las olimpiadas de Los Angeles 84, el de aquella conocido como Mikel, salto a profesionales y pronto saltó a los titulares por portar durante varios días el amarillo en la Vuelta 85. Era un tipo grandullón, con aspecto afable y bonachón. Un buen gregario, que sufría mucho en la montaña y que destacaba por ser en cada crono el mejor tiempo durante varias horas, hasta que la salida de los favoritos le terminaba por relegar a puestos menos brillantes.
Tras una visita al Doctor Conconi a finales de los 80, su director Echávarri queda finalmente convencido del fenómeno que tiene entre manos. Esa escuela de druidas italianos, que su discípulo Ferrari llevo a su máximo apogeo, se basaba en el cáculo de potencia máxima y reducir el peso del ciclista. Indu pierde gradualmente hasta 8 kilos y por otro lado, el equipo navarro va otorgándole más responsabilidades en lo que fue una gestión de carrera deportiva de libro. Poco a poco fueron llegando triunfos, como Paris-Niza, como la Volta, como el Criterium Internacional, como etapas de montaña en el Tour, como la clasika donostiarra, con unas exhibiciones de poderío cada vez mayores.
Después de los sabios augurios del maestro artabrias, Miguelon salio ganador de 7 de las 8 siguientes grandes rondas en las que tomó la partida, con la excepción del Giro 94 donde fue knockeado por Eugeni Berzin, ganó dos veces la Volta y la Dauphine, batió el record de la hora, ganó un oro olímpico en contrarreloj, y sobre todo cedió multiples victorias parciales siempre con el objetivo de ganarse aliados para futuros favores, además de economizar esfuerzos.
En 1992, ya con un Tour y con un Giro en la buchaca, se llega a la primera crono con dudas, después de una semana de locura por el norte de Francia con Lemond y Chiapucci lanzando dardos cada día. El lunes de la segunda semana, en Luxemburgo hay preparada una cronometrada durísima. El viento pega de cara, y el del Banesto da su exhibición más recordada. Todos a mas de 3 minutos. Lemond a 4, Bugno a 5, el resto a 6. Fignon que había salido tres puestos por delante, es doblado en la recta de meta ante el asombro general. Unzué que siempre le acompañó en las cronos (Echavarri lo hacía con Perico por una cuestión de rango generacional) le recomendaba bajar la marcha "LE LLEVAS MAS DE DOS MINUTOS AL SEGUNDO!!!" Pero Indu aceleraba más y más. Charly Gaul, el ciclista, no el verdadero, exclamaba "He visto pasar un angel", y L´equipe a cinco columnas titulaba "El extraterrestre".
En 1994 la situación parecia bien diferente, pues las exhibiciones de Rominger y la rave que tenían montada en la Gewiss, hacían temer lo peor. Se llega a la crono de Bergerac. Indurain de un bofetón manda a Rominger a dos minutos y al resto a mas de cuatro. Hay quien piensa que esta cronometrada menos mediatica, es sin embargo más meritoria que la de Luxemburgo. Echavarri con sus juegos de palabras, bromeaba "Es Tirano!!!, Es Tirano de Bergerac!!!".
En 1995 su obra maestra. Con un avispero de rivales la etapa llega a Lieja la primera semana. Al día siguiente hay crono y se preve cagancho general. En Mont theux una colina habitual al comienzo de la decana, el navarro deja a todos los rivales KO de la primera ostia en la frente. Nadie puede seguirlo. Por delante clasicomanos de lujo, entre los que se incluye un tal Lance Armstrong, son sobrepasados por un sputnik. Solo un Bruynell que iba escapado logra soldarse a su rueda hasta mete. Todo el pelotón tirando no son capaces de reducir ni un segundo y la ventaja en Lieja es de 50 segundos. Al día siguiente, una jornada más en la oficina y la crono a la buchaca, y al día siguiente primera jornada de montaña en La planne. Zulle lanza el ataque de su vida. Por detrás el Banesto hace aguas. Al comienzo de la ascension final, la macchina enciende motores y hasta un Pantani que al día siguiente pulverizaría todos los registros en Alpedhuez es desarbolado por Indurain, en lo que fue un aplastamiento sin precedentes. A las seis de la tarde en una cafetería de Cariño, se abrieron las puertas y un paisano exclamo "Vichedes?? Arreventounos do peito!!!"
Sin embargo sus hazañas más legendarias fueron esos días en Vueltas pequeñas en las que le daba por ganar. Como aquella Vuelta a los Valles Mineros en la que ganó todas las etapas hasta que al llegar a Tineo dijo basta y entró con una pajara descomunal. Pero su mayor gesta, por la simbología y la belleza del lugar ocurrió en la Vuelta a Galicia del 95. Días despues de su quinta y última victoria en los campos eliseos, Miguelon es de la partida en una etapa Ferrol-Ferrol, un paseo de apenas 100 suaves kilometros por Ferrolterra. Den Bakker, Eros Poli y el Lute Anguita se van por delante. Indurain salta ante el pasmo general. Nadie puede seguirle. Alcanza a los fugados y se pone a tirar sin pedir ni un relevo. Primero revienta Poli, luego el Lute. Den Bakker se pega a rueda y es capaz de aguantar. No da un solo relevo, y al llegar a meta, el navarro se pone de pie y se lleva la etapa y posterior general con la gorra ante la apoteosis departamental acostumbrada a hazañas de ese tipo de los Pazolo y compañía.
Ese día, un debate se suscitó en la llegada. Si su estado de forma era ese, no había descansado como para participar en la primera Vuelta celebrada en septiembre, lo que era visto por organización y gran parte de al prensa como una traición. Indurain tenía un objetivo, el Mundial de Colombia, donde fue el más fuerte, pero no el más listo. Su equipo tenía otro, Vuelta y un Record de la hora muy publicitado por el grupo Prisa al ser poseedor de los derechos de ese asalto. Las fricciones entre ciclista y directores son patentes. Indurain no entiende como no se le apoya en ese sueño de Echavarri de verlo vestido de todos los colores. La renuncia al mundial 94 fue dolorosa para Indu y no lo volvería a hacer. LA fuerza de haber ganado el Tour 95 le permite salirse con la suya pero la ruptura es un hecho.
En el 96, la previa al Tour es un autentico festival. Indurain mete miedo, pero en el Tour, a las primeras de cambio en Les Arcs, una monumental pajara le deja para el arrastre. Con orgullo de campeón llega hasta Paris, intentando atacar en cada momento aun sabiendose inferior a proyectiles como Riis o Ulrich que llevaban puré en vez de sangre. Obligado a ser de la partida en la Vuelta, y hasta los huevos de su equipo, del Record de la Hora, de la barra libre del EPO y con ganas de dedicarse a su familia anunció su retirada con una edad en la que muchos están dando el salto a profesionales. Su caballerosidad, su elegancia y su espectacular planta hicieron que millones de españoles retrasasen su llegada a la playa cada mes de julio. Miguel Indurain, el extraterrestre de Villaba.

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Re: Ciclismo

Mensaje por Charly Gaul » Lunes 07 de Octubre de 2019, 9:24

Espectacular. Acabo de leer los dos que has añadido. Ansioso por leer el podio.

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Re: Ciclismo

Mensaje por Adrao » Martes 08 de Octubre de 2019, 0:36

Pues nos quedan Miguelón y el Pirata.

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Re: Ciclismo

Mensaje por Charly Gaul » Martes 08 de Octubre de 2019, 6:47

En Asturias por entonces ( Tour 1993 ) era muy frecuente que la gente fuera más de Rominger que de Indurain. El Clas - Cajastur era el equipo asturiano, por encima de muchas cosas. Tambien recuerdo lo de Ávila. En meta Rominger, cuyo castellano era casi tan perfecto como el de Zulle y Cruyff, se lamentaba de que le habián agredido: "un boteglio, un boteglio" bramaba. En mi recuerdo habia sido culpa suya, que trazó a lo Senna una curva y se fue contra los pies de las vallas al tiempo que su cabeza chocaba contra las manos de un aficionado.

Puede que falten Pantani e Indurain. Pero tenemos un problema vestido de emperador romano a lomos de un treno comandado por Calcaterra

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Re: Ciclismo

Mensaje por migui » Martes 08 de Octubre de 2019, 7:29

Caviar a entrada de artabrias :aplaude: :aplaude: :aplaude:

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Re: Ciclismo

Mensaje por Adrao » Martes 08 de Octubre de 2019, 15:21

Charly Gaul escribió:
Martes 08 de Octubre de 2019, 6:47
Puede que falten Pantani e Indurain. Pero tenemos un problema vestido de emperador romano a lomos de un treno comandado por Calcaterra
Pues tengo que darte la razón, Cipollini bien merece un puesto en el ranking.

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Re: Ciclismo

Mensaje por rusalko » Martes 08 de Octubre de 2019, 17:57

Ahí me falta, sin estar seguro de en lugar de quién a Richard Virenque. 7 etapas del Tour, 7 veces la montaña del Tour, 2 veces podium del Tour. Un guerrillero importante con imitadores que dieron pena.

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Re: Ciclismo

Mensaje por Charly Gaul » Martes 08 de Octubre de 2019, 19:37

También pensé en él, pero bueno, su exclusión es bastante comprensible. Ni fue el mejor escalador (Pantani), ni estuvo entre los mejores vueltómanos de la década (Induráin, el hijo de Rudicio, Zulle) ni el mejor pirado (Claudio) ni fue un ciclista relevante fuera del Tour. Vamos, yo antes que a Virenque meto a Olano.
Este ranking sirve para constatar lo que comentábamos antes del vacío del deporte italiano actual. Del TOP10 de los 90 hay cuatro/cinco italianos. ¿Cuantos habría de la década actual?

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Re: Ciclismo

Mensaje por migui » Martes 08 de Octubre de 2019, 20:30

Nibali, porque ao final Aru foi un quero pero non podo

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Re: Ciclismo

Mensaje por artabrias » Miércoles 09 de Octubre de 2019, 1:18

A falta del top, ya os.anuncio que tengo preparado un also starrings de ilustres de la decada donde no faltaran personajes de la estirpe de Manolo Saiz, Riis, Virenque o Pedro González

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Re: Ciclismo

Mensaje por Charly Gaul » Jueves 10 de Octubre de 2019, 8:58

Una vez completado el top 10, es una maravilla @artabrias. Respecto a Miguelón a mí se me quedó grabado, además de Hautacam 1994, lo de Lieja (hace un par de meses volví a verlo en Youtube). Es una delicia de ataque y la forma en que mantiene a raya al pelotón con los Mapei y la Gewiss tirando a saco a por él. Al día siguiente ganó la crono con muchos problemas ante Mr. 60%. La primera explicación, muy simple, se buscó en el cansancio por la hazaña del día anterior. Parece que la realidad estuvo, como se supo bien pronto, en que Miguel no arriesgó con el desarrollo y eso le impedía mantener el ritmo de un Riis que en las partes favorables cogía suficiente ventaja como para llegar con mejor tiempo al último parcial. Curiosamente tanto en Hautacam como en Lieja acabó perdiendo la etapa ante la única garrapata que se pudo agarrar a su rueda.

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Re: Ciclismo

Mensaje por artabrias » Jueves 10 de Octubre de 2019, 9:18

Yo era anti indu. Mi tema viene de los 80 donde como buen paisano yo era de Álvaro pino y perico era el rival y como era un adolescente que escuchaba al butano pues eso se expandio a todo el equipo Navarro. Para mi siempre era, el proximo tour no lo gana... pero con lieja y la planne (esta en YouTube la memorable escabechina) no tuve mas que rendirme.
Fue una pena que no lo adornara con mas triunfos parciales, aunque lo que creo que a el le jodio fue el mundial. En 1993 con Armstrong oro por delante, venció el sprint por la plata a gente como ludwig y museew.
Durante los 90 me parecia que el ciclismo ya no era como los 80, pero comparandolo con hoy en dia, era el mejor espectáculo del mundo.

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Re: Ciclismo

Mensaje por Charly Gaul » Jueves 10 de Octubre de 2019, 9:26

Un Tour como el del 92 hoy sería absolutamente inimaginable. Todo lo que pasa hasta la crono de Luxemburgo vale más que los últimos tres años de grandes vueltas juntos. Y sin necesidad de grandes etapas de montaña.

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Re: Ciclismo

Mensaje por artabrias » Jueves 10 de Octubre de 2019, 9:37

Un dato sobre Indurain y lo que suponía. Al terminar 1995 renovó por un año pasando de cobrar 600 millones de pesetas al millardo (6 millones de euros). Los futbolistas mejor pagados de la liga en ese momento eran Laudrup y Stoichkov, que cobraban un tercio de ese dinero. Al año siguiente el Madrid pago a Suker y q Mijatovic menos de la mitad, a la que tampoco llegaba la persona mejor pagada de la liga, el maestro Johan.
El impacto publicitario del Navarro en Banesto es brutal. Hay un documental creo que tve donde el mandamas dek tour jean marie leblanc habla de lo que supone para ellos.

Nadal ha igualado e incluso superado lo que supuso Miguelon en España. Hasta el manacori, el mejor deportista de la historia sin duda

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